Las tres frases sabias

El siguiente relato lo comparto porque me gustó el mensaje, es un cuento (historia) de esos que tiene sabiduría y aveces dejamos pasar. 

Dice así:

Había una vez tres campesinos bien pobres que vivian lejos de las ciudades. Sus siembras no lograban ser exitosas y sus familias sufrían hambres. Dos de estos tenían familias grandes y uno tenía una familia mas pequeña y un hijo que iba a ser sacerdote. Estos tres hombres decidieron ir al pueblo a probar suerte.

En el camino, antes de llegar al  pueblo se encontraron a un anciano que los acompañó por algunas horas. Ellos le preguntaron al anciano si sabía de alguna oportunidad de trabajo a lo que al anciano contesta:

—“Todo este tiempo he colectado mucho oro y frases sabias (sabiduria) y estoy dispuesto a compartirla con ustedes pero solo pueden elegír una sola cosa”—.

Dos de estos campesinos se apresuraron y dijeron que escogían el Oro y el tercer hombre (el que tenía un hijo que sería sacerdote) escoge los consejos. Entonces el anciano les reparte a partes iguales el oro que eligieron.

Consejos Sabios del anciano

Al tercer hombre le dijo ,  estos son los consejos sabios —

1.-No camines la vereda corta,

2.-No preguntes por algo que no te incumbe,

3.- No creas en lo primero que ves.

Cuando del viejito se fué, los dos campesinos que habían escogido el oro se burlaron de su amigo por escoger las frases sabias.

Mas adelante encuentran una vereda que parecía ser la mas corta al pueblo y deciden caminar por ahí pero el tercer hombre recuerda el consejo número uno, “No camines la vereda corta” y les dice a sus amigos que él prefiere caminar aunque sea mas cansado. Los otros dos se burlaron de él porque pues no al parecer no elegía nada bueno.

A los campesinos que siguieron la vereda los asaltaron, les robaron el oro y los asesinaron. El campesino que siguió el consejo del anciano logró llegar al pueblo.

Ahí en el pueblo encontró a un hombre que lo invitó a pasar a su casa solo para llevarse la sorpresa de que era un hombre my rico que anelaba a alguien en quien confiar.

Al ver tanto lujo y riqueza el campesino no aguantaba las ganas de preguntar como es que su amigo habían adquirido tanto dinero, pero luego recordó la frase del anciano –“No preguntes por algo que no te importa“— Despues de muchas horas y de haber comido bien y conversado con su nuevo amigo, éste le confesó que nunca había encontrado alguien quien no le había preguntado por su dinero o cómo lo había adquirido. Le mostró la cabezas de varias otras personas que ya lo habían hecho y confesó que les cortaba las cabezas al que preguntaba. Y por el solo hecho de no ser como los demás le dijo que le daba tierras y todo lo que necesitara, que las podía usar cuando quisiera.

El campesino regresa a su casa, se va acercando y justo antes de llegar a la casa puede mirar que su esposa estaba abrazando a otro hombre, en ese momento se enfurece y  toca la puerta fuertemente,  pero luego recuerda el tercer consejo del anciano –“No creas lo primero que miras“.

Al entrar a la casa vé que el hombre al que su mujer está abrazando es el sacerdote (su hijo). Es ahí que los saluda y abraza (como un hombre sabio lo haría) y entonces viven felíz para siempre.

Fin.